Os propongo visitar alguno de estos tres museos de la Ciudad de la Luz y del Amor, que se salen un poquito de lo habitual, es decir que no son uno de los dos grandes de París, el Museo del Louvre y el Museo d’Orsay.
Mi primera sugerencia es el Museo Marmottan-Monet. Proviene de una colección privada y por ello reúne obras de arte muy especiales y diversas. Sin embargo, a mí me entusiasmó una colección muy concreta: la formada por los cuadros de Claude Monet que fueron donados al museo por el hijo del artista. Sorprendentemente, la obra más famosa del impresionismo, Impression Soleil-Levant, está en este pequeño museo. Además, la serie de cuadros pintados en Giverny, el refugio rodeado de jardines de Monet, es preciosa. Invita a sentarte tranquilamente y disfrutar de los lagos y los nenúfares una y otra vez. Un detalle interesante es que muchos de esos cuadros están pintados en tonos violáceos, mientras que otro grupo de ellos tienen colores más otoñales, amarillos y marrones. Al parecer, las cataratas que padeció Monet hicieron que su percepción de los colores se viera alterada, de ahí que los tonos de los mismos paisajes cambien radicalmente en función de la época en que fueron pintados. Lo mismo sucede con la definición de los trazos, que se difumina con la enfermedad. A pesar del sufrimiento que esta enfermedad provocó en el artista, unos cuadros y otros son preciosos y parece que el cambio en los colores es sólo debido a un cambio de estación. Además, una vez conocemos la historia, los cuadros otoñales resultan más bonitos si cabe, pues son un ejemplo de superación ante la adversidad.
Web: www.marmottan.com
Otra opción muy recomendable es el Museo Rodin. Su creación fue planeada por el propio artista y se encuentra en un agradable palacete con un pequeño jardín. Tanto en el interior como en el exterior hay obras muy bonitas, que conquistan por su fuerza además de por su delicadeza. Por otro lado, el museo es una fuente de sorpresas constantes, pues además de reunir las obras más relevantes de Rodin, acoge también trabajos de otros artistas: por ejemplo, recuerdo un cuadro de Van Gogh que me sorprendió encontrar allí. Pero, para mí, lo mejor de todo es que allí puede verse una muestra muy representativa de la obra de Camille Claudel, alumna y amante de Rodin. Los dos vivieron una intensa y trágica historia de amor que transcurrió paralela al aprendizaje de Camille. Ésta desarrolló junto a Rodin su increíble talento y por expreso deseo del artista parte de la obra de ella se encuentra en el museo de él. Yo descubrí a Camille visitando este museo y no sabría decir qué esculturas me apasionan más, si las de ella o las de él.
Web: www.musee-rodin.fr
Finalmente, otra lugar muy especial es el Museo Cluny o de la Edad Media. En su interior, además de increíbles tesoros de la época, se esconde la serie de seis tapices de la Dame à la Licorne aún hoy, rodeada de misterio. Esta obra sirvió de inspiración a Tracy Chevalier, autora de La joven de la perla, para escribir otro libro, quizá menos famoso, La dama y el unicornio. Aunque existen muchas teorías sobre el origen de los tapices y lo que representan os cuento alguna pista. Parece que el escudo que se repite en la serie perteneció a una familia de la burguesía de Lyon, de ahí que aparezca un león en cada uno de los tapices. Además, se piensa que esta familia podría ser la de los Le Viste, apellido que podría estar representado por el unicornio, símbolo de la vitesse o rapidez. También parece que cinco tapices podrían representar cada uno uno de los cinco sentidos. Finalmente, el sexto, donde puede leerse À mon seul désir o Según mi voluntad constituirá la renuncia definitiva a las pasiones, a los sentidos, dominados por la razón o la voluntad. Pero esta es sólo una de las interpretaciones que se han hecho...¡Hay muchas más esperando que las descubráis!